La belleza eterna de la piedra renace en Melbourne, su acabado realista y lleno de matices, captura la fuerza mineral de la piedra natural, mientras que su paleta de colores actual -marfil, taupe, blanco, gris y antracita- permite crear espacios elegantes y llenos de armonía. Disponible en porcelánico y en revestimiento de pasta blanca, la colección ofrece infinitas posibilidades decorativas, aportando profundidad y textura a cada espacio. Más allá de su estética, Melbourne es sinónimo de funcionalidad. Su acabado anti-slip la convierte en la elección perfecta para interiores y exteriores, donde la continuidad visual y la resistencia se convierten en protagonistas.
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